LOS REGALOS DE PAN Y HIERBAS

Cuando llegaron a la puerta de la casa del anciano conocido con el nombre de Bayamanaco, los cuatro hijos de Itiba Cahubaba observaron que tenía cazabe (pan de mandioca). Al verlo, los hermanos gritaron: "¡Ahiacabo guaroco-el!", que significa: "¡Conocemos a nuestro abuelo!", quizás un ritual de saludo de los taino.

Uno de los hermanos, co nocido como Deminán Caracaracol, entró para ver si podía conseguir algo de cazabe. Le pidió al anciano un poco de ese pan, ya que el ofrecimiento de cazabe y cohoba era una norma de etiqueta entre los taino. Ante esta petición, el viejo se llevó la mano a la nariz y lanzó un poco de guanguayo (saliva con jugo de tabaco) sobre la espalda del chico.

Los hermanos recibieron así guanguayo (de poderes mágicos) en lugar de pan de mandioca. El anciano se fue, pues se había enfurecido mucho por la osadía de los hermanos al saludarle pidiéndole cazabe.