VUELO DE LAS MUJERES GÜEYO

Y Guahayona dijo a las mujeres: "Dejad a vuestros maridos y viajemos a tierras distantes para recoger mucho güeyo (cenizas de propiedades mágicas). Abandonad a vuestros hijos y coged sólo la hierba, ya volveremos por ellos más tarde". Guahayona convenció así a las mujeres y todos se pusieron en marcha

hacia otras tierras. Llegaron a un lu gar llamado Matininó, que significa "sin padres". Aquí, Guahayona dejó atrás a las mujeres. Un arroyo las separaba de sus hijos. El se fue a una tierra conocida como Guanín.

Al cabo de un tiempo, los niños tenían hambre y comenzaron a llorar porque querían a sus madres. Los padres de los niños no podían hacer nada, lo que necesitaban eran los pechos de sus madres. Para pedir comida gritaban "toa, toa" y fueron transformados mágicamente en criaturas con forma de rana que recibieron el nombre de "tona" debido al sonido que emitían.

Así pues, los niños se transformaron en ranas. A partir de ese momento, se dice que el croar de las ranas es la voz de la primavera y de la renovación de la tierra. Así, todos los hombres se quedaron sin mujeres.