FINN Y SUS GUERREROS

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Los mitos fenianos

El gran corpus literario denominado Ciclo Feniano deriva su nombre de Finn (Fionn en gaélico moderno) y de sus seguidores, los Fian, una banda de guerreros y cazadores en cuya existencia, en el siglo III, se creyó duran te mucho tiempo, pero a los que en la actualidad se atribuye carácter mítico. Finn y sus héroes fueron personajes destacados en las postrimerías del medievo, circunstancia que claramente representa un resurgimiento y, en cierta medida, la reelaboración de una tradición narrativa que ya se conocía en época muy anterior. Las referencias a Finn de los siglos VIII, IX y X lo vinculan con luchas, amores y expediciones de caza y lo enfrentan con seres sobrenaturales en combates localizados en toda la geografía irlandesa. Más adelante aparece como guerrero-vidente. Posiblemente se le puede identificar con el dios Lugh, pues ambos nombres significan «el Rubio» o «el Brillante», y al igual que Lugh lucha con Balar, el de un solo ojo, Finn lucha con Goll «el de Un Ojo», su principal adversario del Otro Mundo, también llamado Aodh, o «Fuego». A finales del siglo XII, los Fian (representados con frecuencia como gigantes) ocupaban un lugar destacado en la tradición gaélica, sobre todo en cuentos populares y baladas de Escocia e Irlanda.

En la gran recopilación literaria del siglo XII El coloquio de los ancianos se identifica a Finn con el hijo de Cumhall, jefe de la casa de Baoisgne, enemistado con Goll, jefe de la casa de Morna. Finn es cazador y poeta y actúa fuera de los límites del orden social. En algunos relatos adquiere el don de la profecía y del conocimiento sobrenatural al ingerir la bebida del Otro Mundo; según otra tradición, que ha persistido en el folclore hasta la actualidad, en una ocasión tocó el Salmón del Conocimiento con un dedo.

Finn tiene un hijo, Oisín, cuya madre, una mujer-cierva del Otro Mundo, lo cría en un paraje aislado. Tradicionalmente, Oisín es el poeta de los Fian, y uno de los grandes temas de las baladas fenianas que supuestamente compuso consiste en la amenaza de los vikingos. En las creencias gaélicas, la fabulosa tierra de Loth-lind (posteriormente Lochlann, «Noruega») es la patria de los vikingos, que se presentan como seres de otro mundo.

Los Fian, cazadores de lugares desolados, tienen afinidad natural con los animales. Los perros preferidos de Finn, Bran y Sceolang, son sus propios sobrinos metamorfoseados (o un sobrino y una sobrina). Uno de los héroes fenianos que aparece con más frecuencia es Conán, el pendenciero, cuyo nombre significa «Pequeño Sabueso». En la tradición escocesa, la madre adoptiva de Finn, Luas Lurgann («Velocidad de Zanca»), posee la rapidez de una cierva.

El coloquio de los ancianos habla de una división de Irlanda: la nobleza expresa su preferencia por las ciudades, las fortalezas y los tesoros, mientras que los Fian se inclinan por los estuarios y acantilados de Irlanda, sus bosques, su hermoso salmón moteado y su caza. Oisín y Caílte (actual Caoilte) sobreviven a los demás miembros de su banda durante suficiente tiempo como pata conocer a san Patricio. Según versiones posteriores, ambos discuten sobre el paganismo y el cristianismo durante un viaje por Irlanda en compañía del santo.

Diarmaid, cuya fama se basa en el papel que desempeña en su fuga con Gráinne, es el héroe joven y apuesto de los Fian. En los cuentos populares tiene un «punto amoroso»: toda mujer que lo veía se enamoraba perdidamente de él. En algunos casos se le conoce como Diarmaid Donn, nombre que indica una vinculación con Donn, dios de los muertos.

Conán el Calvo es hermano del gran guerrero Goll, hijo de Morna, a un tiempo seguidor y rival de Finn. La literatura del siglo XII retrata a Conán como un personaje impulsivo y malicioso, mientras que en los relatos posmedievales aparece como figura cómica. En una narración, los Fian quedan pegados al suelo de una morada del Otro Mundo, el Albergue del Serbal, por obra de las artes mágicas de sus adversarios, y se liberan todos menos Conán, quien, al ser arrancado de su asiento, se deja la piel de las posaderas en él.

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