LA LLEGADA DE LUGH

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Mientras nuada, jefe manco de los tuatha de danann, celebraba una gran fiesta en tara, un joven se presentó a la puerta. Se identificó como Lugh, hijo de Gan, de los Tuatha De Danann, y nieto de Balor, enemigo de éstos. Había acudido, dijo, a ayud ar a su jefe incapacitado en la inminente batalla entre los Tuatha De Danann y los fomorianos.

Al no permitirse la entrada en Tara a nadie que no estuviera dotado de una habilidad, se preguntó a Lugh qué tipo de artesanías dominaba. Dijo ser carpintero, pero esto no impresionó al guardián de la puerta, quien le indicó que en la ciudadela ya había un carpintero llamado Luchtar. Lugh volvió a intentarlo. Esta vez dijo que era herrero. Pero también había en Tara un herrero, llamado Colum Cuaillemech; tenía gran talento y había inventado tres técnicas nuevas. En intentos sucesivos Lugh enumeró al guardián de la puerta su condición de atleta, tañedor de arpa, guerrero, poeta, historiador, mago y trabajador del metal.

Incluso sostuvo estar capacitado para servir como escanciador. Pero nada de lo que ofrecía era necesario. Los Tuatha De Danann, le dijo, disponían de personas dotadas de todas estas habilidades.

Finalmente Lugh pidió al guardián de la puerta que preguntase a Nuada si había entre sus hombres alguno dotado de todas las habilidades que él tenía. Y si lo había, dijo Lugh, renunciaría. Entonces el guardián de la puerta acudió al rey y le dijo que había a la entrada un hombre llamado Lugh, aunque más bien hubiera debido llamarse lldanach, el Maestro de Todas las Artes, pues estaba capacitado para realizar todas las actividades que entre los Tuatha De Danann llevaban a cabo diferentes personas.

Nuada, intrigado, sugirió un modo de poner a prueba a Lugh. Envió al guardián de la puerta con un tablero de ajedrez diciéndole que enfrentase al joven con el mejor de sus jugadores. Tras haberle vencido, Lugh fue conducido a presencia del rey, quien lo sometió a otra prueba. Ogma, campeón principal del rey, lanzó una pesada piedra plana fuera de la ciudadela y retó a Lugh a devolverla al interior. Sin esfuerzo alguno Lugh la lanzó al interior, donde cayó exactamente en el mismo lugar que ocupaba con anterioridad.

El rey, impresionado, ofreció su corona a Lugh, que dirigió con éxito a los Tuatha De Danann en su lucha contra los fomorianos.

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