HOMBRES LOBO

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De cualquiera que naciese con una marca de nacimiento en la cabeza o un mechón de pelo en cualquier parte del cuerpo se suponía que podía convertirse en hombre lobo. Para algunas tribus era señal de buena suerte: ese niño podría ver el futuro y se ría capaz de cambiar su forma por la de un animal o un pez. De todos modos, las personas maléficas preferían convertirse en lobos sedientos de sangre.

En la Rusia medieval esa creencia estaba tan extendida que la Iglesia condenó en el siglo XVI "la creencia en las marcas de nacimiento y en los mechones de pelo y su asociación con los hombres lobo".

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