ENEAS Y DIDO OTRA VERSIÓN

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Antes de que eneas llegase a Italia, arribó a Cartago, en la costa norte de África. La reina de Cartago, Dido, había huido de su ciudad natal de Tiro, en Fenicia, después de que su esposo, Siqueos, fuera brutalmente asesinado. Dido hizo voto de fi delidad eterna al fantasma de Siqueos, pero la madre de Eneas, la diosa Venus, envió a Cupido para inspirarle a Dido una pasión.

Dido se enamoró de Eneas y empezó a pensar en el matrimonio. Un día, mientras ella y Eneas están de caza, se resguardan en una cueva poniéndose a cubierto de una tormenta y allí mantienen relaciones sexuales. La relación sigue adelante, hasta que Mercurio, el mensajero de los dioses, es enviado por Júpiter para que le recuerde a Eneas que su destino es el de fundar la estirpe romana.

Eneas planea abandonar secretamente Cartago, pero Dido descubre sus intenciones y se enfrenta a él, enojada. Eneas está decidido a marchar, y cuando ello ocurre Dido se suicida. Cuando más tarde Eneas visita el inframundo, ve el fantasma de Dido unido al de su marido. Esta parte del mito es algo más que un romance conmovedor. Con su infidelidad, su pasión seductora y su autodestrucción, Dido simboliza a Cartago, la gran enemiga de Roma, que, en tiempos de Aníbal (247-183 a. C), estuvo a punto de destruir Roma.

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