KU Y LONO

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El ciclo ritual de Hawai

Aunque el desarrollo moderno ha empujado a la identidad lingüística y cultural de Hawai al borde mismo de la extinción, las islas poseían en la época precolonial una de las sociedades más extensas y sofisticadas de Oceanía. El año hawaiano se regía por la alternancia de los ciclos rituales del dios Ku (que repre senta la tierra y la guerra y es conocido en el resto de Polinesia como Tu) y del dios Lono (que representa el cielo, la paz y los cultivos y se denomina Rongo en las demás legiones).

Según la creencia, los jefes encargados del culto a Lono tenían bajo su control la fertilidad de toda la isla. En invierno, la llegada de las lluvias señalaba el advenimiento de la época de Lono, que se celebraba con la fiesta de Makihiki, de cuatro meses de duración y fundada por la propia deidad, según la tradición. Sin embargo, fue el dios Paao quien estableció los ritos sacrificiales asociados con la fiesta. Paao llegó a las islas de una tierra invisible allende los mares e inició una nueva religión y un nuevo linaje de jefes.

La idea de una clase dirigente fundada por unos extranjeros que derrocan a los jefes nativos es típicamente hawaiana, si bien la creencia, más general, de unos forasteros que vienen de ultramar está extendida por toda Polinesia y Micronesia.

El ciclo ritual de Lono comenzaba cuando la constelación de las Pléyades se hacía visible en el horizonte al atardecer a principios de otoño. En la primera parte de Makihiki se llevaba la imagen del dios por las islas, siguiendo la dilección de las agujas del reloj: este circuito significaba que el rey hawaiano mantenía su dominio. En el camino, los jefes y reyes de las islas «alimentaban» ritualmente al dios y sus esposas le llevaban ofrendas con la esperanza de que Lono les concediera un hijo sagrado.

Una vez completado el circuito, se devolvía la imagen de Lono al templo de otigen, se le sometía a una «muerte» ritual y regresaba a su tierra invisible, Kahi-ki, dejando en su lugar al dios Ku. No se volvía a ver a Lono hasta que comenzaba de nuevo el ciclo de Makihiki, al año siguiente.

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