CAñÓN CHACO

Chaco Wash, en Nuevo México, permanece seco la mayor parte del año, pero cobra vida después de las tormentas y transporta torrentes de agua de lluvia de un extremo al otro del desierto. Aunque la mayor parte del agua es absorbida por el suelo, en Cañón Chaco, donde la erosión es más profunda, la llanura anegada conserva la humedad, lo que permite sustentar la agricultura. Es en esta región donde los antiguos agricultores del desierto, los anasazis (los antiguos), establecieron su hogar.

Hacia 1020, los anasazis empezaron a construir masivamente en Cañón Chaco a fin de albergar la próspera población agrícola. En el cañón propiamente dicho perduran las ruinas de ocho pueblos y los restos del noveno, Pueblo Alto, se encuentran en la mesa septentrional. Los alrededores han revelado miles de yacimientos más pequeños que plantean en nuestros días enorme interés arqueológico.

Pueblo Bonito, la aldea más grande, se convirtió en el principal centro de tratamiento de turquesas. Los trabajadores cualificados recibían la materia prima de las lejanas minas y la convertían en piedras pulidas que posteriormente trocaban en México. La riqueza resultante queda de manifiesto en la diversidad de materias y artículos exóticos encontrados en Pueblo Bonito, entre los que se incluyen campanas de cobre, conchas marinas y plumas de papagayo.

La cultura anasazi tocó bruscamente a su fin h. 1130 debido a la gran sequía que duró seis décadas. Desaparecida la abundancia estacional que proporcionaba Chaco Wash, los anasazis no sobrevivieron, por lo que h. 1220 abandonaron sus poblaciones y se dispersaron por los lejanos valles fluviales. En la actualidad Cañón Chaco está integrado en el Chaco Culture National Historical Park.

El poblado más grande, de Cañón Chaco recibe el nombre de Pueblo Bonito y era una maravilla arquitectónica. Indudablemente desde el exterior parecía una fortaleza rodeada por una muralla semicircular, maciza y casi sin rasgos distintivos. Sin embargo, la muralla circundaba un complejo de varias plantas, de cerca de setecientas habitaciones que daban a una gran plaza: el bloque de apartamentos más grande que se construyó antes del siglo XX. La plaza estaba dominada por dos grandes kivas (cámaras rituales) circulares, cada una de las cuales albergaba centenares de personas. Tanto estas cámaras como las cuarenta próximas y de menor tamaño dan testimonio de la activa vida espiritual de los habitantes de Pueblo Bonito. Algunos de los primeros europeos que vieron esta población se negaron a creer que era obra de los antepasados de los actuales indios pueblos y la atribuyeron a civilizaciones mesoamericanas como los toltecas o los aztecas.