LOS PETROGLIFOS DE PETERBOROUGH

Cerca del lago Stony, en Peterborough County, en la canadiense Ontario, los artistas prehistóricos tallaron centenares de imágenes en una impresionante saliente de piedra caliza blanca y cristalina. Quizá el sitio los atrajo por el extraño aspecto Petroglifo Peterborough de la roca.

La erosión ha poblado la zona de orificios, grietas y oquedades que parecen hundirse en las penumbras del mundo subterráneo. Durante la primavera las peculiaridades del entorno se agudizan en virtud de los ruidos que escapan del suelo: los sonidos asordinados de las aguas subterráneas. Cabe la posibilidad de que el pueblo que dibujó las imágenes los considerase mágicos o los tomara por las voces de los espíritus.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en el suelo y los restos del fondo de algunas grietas han revelado fragmentos de alfarería y diversas herramientas de piedra. Dichos artefactos indican que los tallistas trabajaron en este yacimiento hace de medio siglo a un milenio.

Peterborough es extraordinario debido a la diversidad de las imágenes, que van de figuras de animales, de pájaros y humanos que recuerdan las pinturas rupestres y los petroglifos de otros yacimientos de la región a las figuras y las grandes barcas solares que guardan un sorprendente parecido con las tallas escandinavas.

Los ojibwas llaman Kinomagewapkong a este lugar, palabra que significa «la roca que enseña». Para los indios Peterborough es un lugar de reflexión e inspiración espirituales.

Actualmente las pinturas rupestres forman parte del parque provincial de los petroglifos y están protegidas de la erosión mediante un edificio de aluminio y cristal. Los ojibwas se encargan del mantenimiento y la administración del yacimiento.

Con la ayuda de herramientas de piedra dura, los artistas de Peterborough picaron más de novecientas figuras animales y humanas, tortugas, serpientes, canoas y otras imágenes en la suave y cristalina superficie de caliza de la roca. Siglos de congelación y de deshielo han incrementado la erosión de la superficie cristalina, razón por la cual las imágenes originalmente claras y bien definidas se han vuelto casi invisibles. Con el fin de hacer el registro del yacimiento, los arqueólogos J. M. y R. K, Vastokas oscurecieron los petroglifos, gracias a lo cual los observadores modernos disfrutamos de su belleza y variedad. Aunque anónimos, es probable que los artistas fuesen antepasados de los pueblos algonquinos -como los ojibwas- que en la actualidad habitan la región. Como demuestran las pinturas rupestres que se extienden por la inmensa, región rocosa conocida como el escudo canadiense» y el arte sagrado que los midéwewins grabaron en rollos de corteza de abedul, los algonquinos poseen una riquísima tradición artística.

Esta embarcación se diferencia de todas las barcas aborígenes tradicionales. La proa y la popa son alargadas y se curvan hacia arriba, al tiempo que el palo ostenta el símbolo solar. Naves parecidas que incluyen imágenes celestiales sólo existen en Escandinavia.