RECLAMACIONES HISTÓRICAS

Cuando los blancos se apoderaron de las tierras indias, los eruditos blancos se dedicaron con entusiasmo a estudiar la vida y orígenes de los indios, convencidos de que éstos no tardarían en desaparecer. En 1867 se ordenó al ejército estadounidens e que obtuviera cráneos de indios para estudiarlos en el Museo Médico del Ejército. Se recogieron miles de cráneos en campos de batalla y cementerios. Durante las décadas siguientes, varios importantes museos y universidades reunieron colecciones de esqueletos y artículos funerarios, para su estudio y exhibición. Algunos coleccionistas particulares saquearon tumbas y vendieron o exhibieron como curiosidades turísticas los restos humanos y los artículos funerarios.

Para los norteamericanos nativos, estos actos son sacrílegos. Muchos indios tradicionalistas creen que los difuntos continúan existiendo, aunque en un mundo diferente, y que el traslado de sus restos constituye una afrenta a la dignidad de los antepasados y una amenaza a la delicada armonía de la naturaleza. Durante décadas, los indios lucharon para que dichos restos fueran repatriados y vueltos a enterrar. Por fin, en 1990, el Congreso aprobó la Ley de Protección y Repatriación de Tumbas de Americanos Nativos, que obliga a todos los organismos oficiales a devolver los restos humanos, artículos funerarios y objetos sagrados a los pueblos a los que les fueron arrebatados, así como a consultar directamente a las tribus antes de excavar en lugares indios.

No ha tenido tanto éxito la campaña para recuperar las tierras que los indios perdieron en guerras y tratados. La batalla legal comenzó en 1946, cuando el Congreso de los EE UU formó la Comisión de Reclamaciones Indias, que estableció compensaciones por las tierras arrebatadas ilegalmente, equivalentes al valor de la tierra cuando se usurpó, más intereses. Esto proporcionó considerables ingresos a los pueblos cuyas reclamaciones fueron atendidas. Por ejemplo, los passamaquoddy de Maine recibieron dinero suficiente para emprender programas de construcción de viviendas, desarrollo industrial y educación. En cambio, algunos pueblos se negaron a aceptar dinero, alegando que la tierra es sagrada y no se puede comprar ni vender.A diferencia de Estados Unidos, Canadá reconoce que los indios tienen derechos basados en la ocupación tradicional. El gobierno procura llegar a acuerdos que incluyen cesiones de tierras e indemnizaciones económicas. La consecuencia más notable de esta política ha sido la creación del territorio inuit de Nu-navut. Sin embargo, quedan aún muchos casos sin resolver.

En noviembre de 1969, poco después de que el gobierno cerrara la prisión de Alcatraz en San Francisco, unos 200 indios ocuparon la isla, exigiendo que ésta le fuera entregada al pueblo indio, basando su reclamación en una cláusula de un tratado que prometía devolver a los indios los territorios que ya no tuvieran utilidad para el gobierno federal. La operación duró hasta 1971, cuando la policía federal expulsó a los últimos ocupantes, pero a ésta le siguieron otras protestas, incluyendo una marcha sobre Washington D.C. en 1972, que se llamó «El Camino de los Tratados Rotos», y en la que se ocupó durante seis días la Oficina de Asuntos Indios.